
La administración del tiempo; es uno de los recursos más apreciados. Sin embargo, se trata de un bien que no se puede ahorrar, sino que pasa, no retrocede y es imposible de recuperar. Si se malgasta, se derrocha algo muy valioso. Para aprender a valorar el tiempo y a planificar el estudio y el trabajo, tanto a corto como a medio y largo plazo, es imprescindible:
- Identificar metas, objetivos y prioridades.
- Conocer las prácticas habituales en cuanto a la organización y planificación del tiempo.
- Conocer el ciclo vital de trabajo y adaptar la planificación del tiempo.
- Seleccionar las estrategias más idóneas para alcanzar las metas, los objetivos y las prioridades.
- Lograr habilidades suficientes en la administración del tiempo que sirvan tanto en la vida académica como en la vida profesional.
PRINCIPIOS BÁSICOS PARA ADMINISTRAR CON EFICIENCIA EL TIEMPO:
• Haz una lista de las actividades que realizarás en una semana completa, tomada con
incrementos de 15 minutos cada una, facilita la utilización efectiva del tiempo.
• Esta comprobado y es un principio fundamental de la planeación del tiempo, que toda hora
empleada en planear eficazmente ahorra de tres a cuatro horas de ejecución y produce
mejores resultados.
• Una técnica recomendable para administrar mejor el tiempo, es utilizar los últimos 20
minutos de labores, en planear el día siguiente.
• El tiempo rara vez se utiliza exactamente como se planea. Pero se debe procurar, dentro de
lo posible, respetar las actividades y compromisos establecidos.
• Los resultados más efectivos se logran teniendo objetivos y programas planeados, más que
por la pura casualidad.
• El tiempo disponible debe ser asignado a tareas en orden de prioridad, o sea, deben utilizar
su tiempo en relación a la importancia de sus actividades.
• El establecer un determinado tiempo o fechas límites para cumplir con los compromisos,
ayuda al resto del grupo de trabajo a sobreponerse a la indecisión y a la tardanza.
• Evitar perder de vista los objetivos o los resultados esperados y concentrar los esfuerzos en
cada actividad.
• No confundir movimientos con realizaciones y actividades o acciones con resultados.
• El tiempo utilizado en dar respuesta a problemas que surgen debe ser realista y limitado a
las necesidades de cada situación en particular, ignorando aquellos problemas que tienden
a resolverse por sí mismos lo que puede ahorrar mucho tiempo.
• Posponer o aplazar la toma de decisiones puede convertirse en hábito que desperdicia
tiempo, se pierden las oportunidades y aumenta la presión de las fechas límite establecidas.
• Las actividades de rutina de bajo valor para el logro de los objetivos generales deben ser
delegadas o eliminadas hasta donde sea posible.
• Las actividades similares se deben agrupar para eliminar la repetición de acciones y reducir
las interrupciones a un mínimo como contestar o hacer llamadas telefónicas.
• El mantener a la vista la agenda del día facilita el administrar correctamente el tiempo.
• El registro de cómo se piensa utilizar el tiempo en el día, en la semana o en el mes debe ser
detallado, ya que omitir detalles es tan perjudicial para los objetivos del registro del tiempo,
como confiar en la memoria o establecer metas irreales.
Es importante recordar que la administración del tiempo es esencialmente un esfuerzo de grupo
que requiere la coordinación de actividades, el ayudarse unos a otros, la sincronización conjunta de
esfuerzos para asegurar los resultados esperados.
Administrar el tiempo eficazmente, es un "Don", que se puede desarrollar por la mayoría de las
personas que se lo propongan
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